Panorama del Cine Brasileño – Parte 1

Central do Brasil

Necesito empezar diciendo que sabía muy poco sobre el cine brasileño hasta hacer una búsqueda continua, que ya viene desde la mitad del año pasado. Asimismo, son pocas las informaciones: muchas películas brasileñas ni tan antiguas (de los años 1950) están hoy pérdidas para siempre. Esto también aconteció con películas americanas, claro, pero esas eran de los años 1910 o 1920. Las muestras del cine brasileño son pocas y en grandes ciudades, lo que no es el caso de la mía, dónde llegan sólo los sucesos americanos. Brasil nunca estuvo atrás de los Estados Unidos: el cine de los hermanos Lumiére llegó aquí en julio de 1896, poco más de seis meses después de la exhibición pionera en Francia.

El cine en Brasil empezó por las manos de italianos: Afonso Segreto, hermano del dueño de la primera sala de cine en Brasil, filmó en la bahía de Guanabara el año 1898, pero jamás exhibió la película a la población. Después de él, las otras películas realizadas eran sólo de pequeñas escenas cotidianas, hasta el año de 1906, cuando surgieron las primeras películas de ficción, que retrataban famosos crímenes ya noticiados por otros medios de comunicación, en especial los diarios. Pero no piensen que el cine brasileño era sólo desgracia: en 1908, por ejemplo, surgió la primera comedia, que más tarde sería el origen de la “chanchada”.

Hablar de esas películas es triste: es un pedazo de historia que no podemos ver más, porque las películas se perdieron, hasta las curiosas producciones basadas en musicales y operas, en que un cantante cantaba en el propio cine. Sin duda fueron creaciones interesantes, así como las producciones con historias de nuestra tan rica literatura, hechas en la década de 1910.

Limite Mario Peixoto

Compitiendo con las películas americanas que llegaban con cada vez más fuerza al mercado brasileño, algunos ciclos importantes del cine mudo surgieron en locales lejos de las principales ciudades del país. En las ciudades de Pelotas, Recife y Cataguases varias películas fueron hechas y alcanzaron suceso, pero no había espacio para ellas con tantas películas americanas. En Pelotas, por ejemplo, fue hecha la primera película con más de una hora, en 1913, sólo un año después de la primera película con más de una hora de los Estados Unidos.

Toda la negligencia no impidió al cine mudo brasileño de producir obras maestras, siendo las dos mayores “Ascua Dormida”(“Brasa dormida” en el original de 1928) y “Límite” (1931). Límite está en la selección de 1001 películas que tu deberías ver antes de morir, fue elogiada por el gran director F. W. Murnau y fue también la única película finalizada por Mario Peixoto en toda su vida. Sin embargo, en su estreno Límite fue un fracaso.

Dos años antes de Límite, llegaba al Brasil el cine hablado. La carrera de muchos artistas llegaba a su fin, y, si en Brasil muchas mujeres se vestían como Garbo o Louise Brooks, eso iba a cambiar, así como todo nuestro cine. Así como en la mayoría de los países, con el cine hablado nació el musical. El optimismo con el poco éxito de los primeros equipamientos de sonido, que trajeron problemas para las primeras películas habladas americanas al llegar por acá, posibilitó una nueva fase del cine brasileño, con el origen de diversas compañías y musicales con varias estrellas de la radio, incluyendo una que llamaría la atención de Hollywood: Carmen Miranda.

Carmen Miranda

El cine brasileño copiaba las fórmulas americanas y hasta contaba con varios extranjeros en diversos estudios, pero el género principal era 100% nacional: la chanchada. Mezclando comedia y música, grandes nombres surgieron, incluyendo Grande Otelo, Oscarito, Ankito y Mazzaropi. Los temas eran muchos: las aventuras de hombres simples del interior, política, carnaval o parodias de películas americanas, como el famoso “Ni Sansón, ni Dalila” (1954). La palabra “chancha” significa porquería, y las clases altas usaban esta definición para las películas populares, pero que son divertidas hasta hoy, con su humor sencillo.

Información del autor: Letícia Magalhães es una joven brasileña que tiene en el cine clásico su mayor pasión. Otros de sus hobbies incluyen escribir, leer y oír música antigua. Como siempre le gustó la literatura, antes de cumplir la edad de 20 años ya había publicado dos libros: “Escritos de Garota”, con cuentos, crónicas y poemas, y “Crítica Retrô”, con artículos diversos sobre el cine. Además de su blog de cine Crítica Retrô, escribe también en otros tres sites.

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Comentarios

  1. dice

    Excelente artículo!
    Conozco muy poco del cine brasilero, apenas recuerdo la película Doña Flor y sus Dos Maridos.
    Pero son únicos en el rubro de las comedias, actúan como los dioses.
    Abrazos.

  2. dice

    Glauber Rocha y Babenco, han sido mis referentes del cine brasileño, el primero de lo que podrías llamar el cine nuevo, al igual que esa nueva ola del cine italiano, y Babenco muy contemporáneo, quien puso en la pantala, El beso de la mujer araña, basado en una novela de Puig. Interesante este buceo en el cine brasileño, David, y el traer a colación a esta bella cineasta, Leticia.

  3. dice

    Qué buena entrada, qué artículo tan interesante. Felicidades. Confieso que poco sabía de la historia del cine brasileño, por lo que aún me ha interesado más.

    Un saludo.

  4. Karina dice

    Otra buena recomendación para conocer más sobre el cine en Brasil en los años setenta es la serie Magnífica 70 que se estrenará el 24 de mayo por HBO y cuenta con la actuación de Marcos Winter, un excelente actor del cine brasileño, no se la pierdan.

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