La decisión del rey (Kongens Nei)

(Dirigida por Erik Poppe, Noruega – 2016)

La decisión del rey

La película arranca con unas imágenes documentales de junio de 1908. La música de Johan Söderqvist (Una segunda oportunidad, Kon-Tiki, Déjame entrar, En un mundo mejor, Amor es todo lo que necesitas…) nos envuelve magníficamente hasta el final.

Para su director, Erick Poppe (Mil veces buenas noches), la honestidad es el único camino para que el espectador acabe identificándose con el héroe. Así pues, el papel del director, como artista, es mostrar un film con preguntas abiertas y ocultar las respuestas personales. De esta forma, el espectador buscará nuevas perspectivas.

Etiquetada como un film bélico sin serlo, como una película histórica sin serlo, La decisión del rey, representó a Noruega en la última edición de los Oscars y ha sido una de las más nominadas, premiadas y taquilleras, aunque no se alzara finalmente con la estatuilla como Mejor Película de habla no inglesa. Se trataba, al fin y al cabo, de llamar la atención sobre los horrores de la guerra… una vez más.

“Espero que no acabemos en el lado equivocado de esta guerra” le dice la princesa Märtha interpretada por Tuva Novotny (Come, reza, ama) a su suegro el rey Haakon VII interpretado maravillosamente por Jesper Christensen (Melancolía, Casino Royale…).

Estamos en abril de 1940. Noruega ha sido invadida por los alemanes. Un país que ya había sacrificado mucho por su neutralidad. Y mientras el rey y su hijo, el príncipe Olav interpretado por Anders Baasmo Christiensen (Kon-Tiki) permanecerán juntos para intentar mantener a esa Noruega democrática, libre e independiente, la princesa y los niños deben huir a Suecia.

Llama la atención el bienintencionado Curt Bräuer interpretado por un enorme Karl Markovics (El gran Hotel Budapest) intentando evitar la aniquilación mutua, que es finalmente todo conflicto. Llama la atención la entrañable relación del rey y los niños, porque es finalmente un abuelo. Llama la atención el miedo y la indecisión del joven soldado, porque la muerte finalmente acaba con cualquier inocencia.

Sin heroísmos, sin manipulaciones, sin presentar apenas batalla (como fue en realidad) nos encontramos con otra forma de presentar hechos históricos, la elegante (como fue la decisión).

Sobre el autor: Mar G. Hortelano es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Interesada por la relación entre la literatura y el cine cursó los doctorados de Historia del Cine y de Géneros Literarios respectivamente. Su pasión por la traducción y la cultura escandinava http://ardescandinavia.blogspot.com/ le ha llevado a especializarse en literaturas y cinematografías nórdicas colaborando actualmente con varios medios.

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