Sintonía de amor (Sleepless in Seattle)

(Dirigida por Nora Ephron – USA 1993)

Sintonía de amor

Haz feliz a alguien

Haz feliz a un solo alguien

Y tú serás feliz, también 

La joven esposa de Sam Baldwin (Tom Hanks) ha muerto y lo ha dejado desolado al pobre hombre, quien ahora tendrá que hacerse cargo del pequeño Jonah (Ross Malinger), hijo de ambos.

El tiempo pasa, exactamente dieciocho meses, Jonah parece haber superado la falta de su madre, más ocurre lo contrario con Sam, cada día parece deprimirse más. No duerme principalmente. Ante esta situación al pequeño se le ocurre llamar por teléfono a una psicóloga que tiene un programa exitoso en la radio justo, en horario preciso para la gente con insomnio. Sin querer, Sam es “obligado” por su hijo a desahogarse al aire, a todo el país. Su voz e historia impacta de tal modo a las “insomnes” mujeres que lo escuchan, que ya en ese instante muchas mujeres empiezan a llamar a la radio para saber el teléfono, dirección, todo acerca de este hombre viudo que es capaz de expresar sus sentimientos y no tiene novia.

Una de las mujeres que escuchaba la radio aquella noche era una escritora Annie Reed (Meg Ryan), la cual queda fascinada o mejor dicho hechizada con las palabras de Sam. Ahora quiere conocerlo personalmente y quien sabe algo más, solo hay un problemilla: ella tiene novio y es más ya fijaron fecha de matrimonio.

“Sintonía de amor” es una de esas películas románticas que te enganchan desde el principio por la buena actuación del reparto, destacan Tom Hanks, Meg Ryan e inclusive Bill Pullman cuyo personaje de novio “alérgico a todo” cumple con el propósito de caer antipático desde el principio.  Se nota que la película es un homenaje a un gran filme romántico de todos los tiempos “Algo para recordar”, aquel donde Cary Grant y Deborah Kerr tienen uno de los romances más intensos de la historia del cine.

Mi recomendación es que veas primero “Algo para recordar” y luego “Sintonía de amor”. Vas a disfrutar más así la segunda.

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Comentarios

  1. dice

    Muy cierto lo de Algo para recordar. Infelizmente Deborah Kerr creo que termina paralítica (si no recuerdo mal). Mucha empatía entre Grant y Kerr. También entre Hanks y Ryan, que la tuvieron en los films que hicieron juntos. No deja uno de recordar Sally y Harry también.
    Una película romántica que, ciertamente, atrapa. Es el buen cine de Hollywood, aunque nunca abandona la edulcoración.

  2. dice

    Entretenida pero a larga distancia del clásico de Grant y Kerr, una pareja maravillosa.
    Existe una versión anterior de 1939 dirigida por el mismo director y protagonizada por Irene Dunne y Charles Boyer.
    Saludos.

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