Filtro azul

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Desde que Alexandre me abandonó la vida entraba por la ventana. Y aquella mañana los cirros alardeaban de blancura ante el azul cielo. Colgaban dispersos como plantaciones de algodón en las alturas. A ras de tierra los arces languidecían en el parque junto a los viejos olmos. Sonaba el canto entusiasmado de los pájaros que revoloteaban entre las ramas y se zambullían en la fuente.

Pero como un tornado que se forma de repente llegó toda aquella hilera de camiones y autos que sitiaron el parque. Rápidamente como un escuadrón despliega su ejército decenas de hombres y mujeres marcaron con una cinta roja una zona amplia. Empezaron a abrir maletas, cajas y grandes baúles metálicos. Levantaron edificios de madera y cartón. Colocaron rótulos de tiendas y restaurantes. Adoquinaron los paseos y abrieron una salida de Metro. Incansables extendieron una vía de tren estrecha de apenas veinte metros. Desplegaron paneles blancos, jirafas con micrófonos suspendidos en el aire, focos, sillas de tela y una cámara de cine.

Un hombre menudo comienza a dar órdenes por un megáfono. Convoca a una nube de paseantes que se arremolinan en la recién creada plaza. Elegantes o informales van de un lado para otro, compran periódicos, pasean perros o cruzan la falsa calle a pie o en bicicleta. Después de pasar un autobús, un taxi  y un coche rojo, dos hombres se encuentran y el más joven abofetea al otro. El portador del megáfono y chaqueta de cuero marrón grita que la escena hay que repetirla. Junto a él una actriz de ojos claros observa atentamente. Una y otra vez los paseantes desfilan, los autos reanudan la marcha y las bofetadas se suceden. Y en medio asciende esa música trepidante y barroca de violines y trompetas llenando la plaza y la casa de vida. La cámara gira, avanza, retrocede, corre por la falsa vía de tren, se acerca, se aleja y sube al cielo en una grúa.

De pronto el hombre de frente ancha al que llaman François me enfoca, ¡eh usted, la mujer que está asomada a la ventana! ¿Yo? respondo incrédula llevándome una mano al pecho. Sí, usted, extienda las manos sobre el alfeizar, levante un poco el mentón y siga con esa mirada perdida como si estuviera esperando a alguien que no volverá ¿Voy a salir en la película? pregunté sorprendida. Sí, antes subirán a maquillarla. La casa se llena de gente que entra y sale, de luces, de cables y la música que alguien vuelve a hacer sonar desde un magnetófono. A la octava y última repetición François aparece. Me cuenta que la escena rodada bajo el sol se verá en un ambiente nocturno. Mientras el equipo de rodaje recoge me habla de lo fácil que resulta disfrazar al día de oscuridad con un filtro azul, y del título del filme, La noche americana.

Después de aquellos días de cine el recuerdo de Alexandre se difuminó.

Información del Autor: Felicidad Batista, (Tenerife, España), isla por origen y escritora, es Licenciada en Historia del Arte y bibliotecaria.  Ha publicado en diferentes revistas y libros colectivos digitales y en papel de España, Venezuela, Chile y Argentina. Ha obtenido premios literarios en España y Chile. Apasionada de la Literatura, el  Arte, el Cine, los viajes y el taichi que lo practica en todas sus modalidades.  Su blog Buenos Aires 1929 Café Literario

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Comentarios

  1. dice

    Temos alguns amigos em comum e acabei chegando aqui nesse espaço que confesso, gostei muiiiito!! Parabéns!! Decidi seguí-lo pelo excelente conteúdo que tem. Um grande abraço!!
    Se quiser conhecer o meu blog será muito bem vindo:
    jorge-menteaberta.blogspot.com.br

  2. Antonio Briones dice

    Inolvidable Jacqueline Bisset en “La nuit americaine”, y bonito relato, Felicidad, fundamentado en aquel film. Enhorabuena por ello :)

  3. dice

    Mira que he visto pelis pero, cuando llego aquí, me doy cuenta de todas las que me faltan por ver.
    Esta tambien tiene buena pinta y queda pendiente en mi lista.
    Un abrazo.

  4. dice

    400 golpes y La historia de Adelle, considero en Trufaut, historias que reflejan ese afán con Chabrol de poner la imagen por encima de la palabra. Filtro Azul, en una especie de asimilación de la Noche Americana, transita por esa experimentación de la Nouvelle vague. UNa búsqueda que busca poner en cuestión al clásico cine francés del psicologismo. FRancois Truffaut y Chabrol son maestros en esta experimentación, que se centrifuga del psicologismo fílmico galo. UN abrazo. Carlos

  5. dice

    La noche americana es una película que vi cuando me pareció un poco exagerado. Pero, por supuesto, escenas detrás de cámaras de un montón de neuróticos suceder. Tengo que volver a examinar esta película.
    Me gustó la historia de su amiga Felicidad Batista! Iré a ver más de su escritura.
    Tengan una linda semana!

  6. dice

    Felicidades a los dos blogueros por este trabajo de colaboración: El arte trasciende lo cotidiano incluso de las mismas pasiones y del mismo tiempo. La construcción de la realidad es una virtud de nuestra facultad estética sin la menor de las dudas.
    Relato donde se confirma la maestría del manejo literario de Felicidad Batista!!!
    Abrazos Amigos!!!

  7. dice

    Qué detalles tan bonitos nos cuenta Felicidad en Filtro Azul.
    Leyéndola, me pongo en la situación y en el escenario…
    Me encanta la forma de describir que tiene y la sensiblidad y el buen hacer que imprime a todos sus textos.
    Felicidades y un abrazo enorme para la autora y para los anfitriones.

  8. dice

    Me alegro mucho de tu participación en el blog de David, Felicidad.
    Tu maestría nos introduce en el film a través de los ojos de una mujer,que vive con intensidad ese mundo ficticio y por momentos le hacen olvidar su realidad y la marcha de la persona amada….No he visto la película,pero es todo un símbolo de nuestro mundo…Muchas veces vivimos a través de los medios de comunicación historias y montajes,que nos alejan de nuestra propia vida y sentimientos…Una gozada leerte siempre y palpar a través de tus letras el paso de la vida y sus circunstancias.
    Mi felicitación para ti y para David por su interesante blog.
    Mi abrazo grande para los dos.
    Feliz semana,amigos.
    M.Jesús

  9. dice

    Todo un acierto esta invitación que se le ha extendido a mi amiga Felicidad para dejar esta historia en esta excelente web; Felicidad nos sitúa en medio del rodaje de una película y con su brillante descripción nos hace ver y sentirnos participes de las acciones que en ella se desarrollan…diría que, casi, asumimos el papel de extras . Con mucha inteligencia, Felicidad, nos remonta al pasado y nos recuerda aquélla película titulada La noche Americana de la cual habla con lujo de detalles el maestro Carlos Augusto Pereyra Martínez en el comentario que aquí ha dejado.
    Felicitaciones Tanto para Felicidad como para David.

  10. dice

    Aunque no he visto la peli,tú amiga has hecho un lindo relato de ella y la actriz me gusta mucho por lo que buscare para verla.Una bonita iniciativa por parte de David,mis felicitaciones a los dos,besitos

  11. dice

    Buen dia David, que linda sorpresa, una buena idea contar con la intervencion de una genia. Me gusta ver aqui una historia enfocada por alguien de la talla y excelencia de Felicidad Batista!
    Un abrazo.

  12. María Rosa dice

    Una presentación que atrae, que me obliga a conseguir la película y verla. Gracias Felicidad, tienes vuelo poético en cada párrafo.

    mariarosa

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