El Método

(Dirigida por Marcelo Piñeyro – España/Argentina 2005)

El Método

Que el mundo es una jungla y muchos –menos de los que quisiéramos creer- practican la cacería humana, de modo frontal o sutil no es una verdad novedosa que nos descubre la película de Marcelo Piñeyro, mas si, nos lo recuenta con inteligencia y elegancia. Ganarse la vida o más bien sobrevivir, es la principal misión en el mundo moderno, y para ello, algunos tienden a competir, a comerse al otro (o intentar hacerlo), perdiendo  los escrúpulos, los que aun los conservan, claro esta…. Quizás “El método” (2005) sea un film un poco pesimista, sin embargo, la visión que de la sociedad moderna nos presenta Piñeyro, se me  asemeja en mucho con la que conocemos en el mundo real.

Siete aspirantes se presentan a una prueba de selección para un alto cargo ejecutivo, los empleadores los podrán a competir por el puesto usando los mecanismos del  método Grönholm de selección de personal, un modo, para algunos sanguinario, de hacerse valer frente a los otros. En esta época donde conseguir –y mantener- un empleo es un privilegio de pocos, el film de Piñeyro funciona a la perfección como critica (o descripción, no lo sé) de un sistema, que en múltiples ocasiones pretende envilecernos, porque se alimenta precisamente de eso: de las desventajas de muchos para el beneficio de pocos, un sistema que crea ganadores y perdedores, fracasados y exitosos.

El Método Natalia Verbeke

Protagonizada por un elenco que le hace justicia al guión y a los diálogos inteligentes y oportunos que con la ayuda de Mateo Gil (quien ha sido guionista de Alejandro Amenabar, entre otras cosas), Piñeyro reescribió a partir de la  obra de teatro de  Jordi Galceran, “El Método” nos recuerda que para hacer arte, no hacen falta efectos especiales.

Para hacer arte hace falta talento y eso les sobra a Najwa Nimri, Eduardo Noriega, Adriana Ozores, Carmelo Gómez, Ernesto Alterio, Eduardo Fernández, Natalia Verbeke y Pablo Echarri (genial Echarri en este rol). Todos se lucen en   esta historia donde la trama transcurre en una oficina cerrada (un solo ambiente toda la película), mientras afuera las protestas convulsionan la ciudad en la que todos necesitan un empleo para sobrevivir.

Marcelo Piñeyro es un director de detalles, otras de sus películas: Kamchatka (2002) y Cenizas del paraíso (1997) están construidas en base a pequeños elementos que se van descubriendo, piezas del rompecabezas que terminan de armarse con la última escena de cada film, logrando con esto una tensión, y un suspenso que confunde al espectador.  Con “El Método”, sucede algo parecido, tiemblas hasta  el final esperando lo que el desenlace va a mostrarte, conectando las piezas (que en este caso son mas que todo palabras) que tejen la historia. Particularmente, he visto “El Método” un sinnúmero de veces, porque me parece un duelo de actores, un duelo de talentos, que al igual que sus personajes en la historia, parecieran estar compitiendo por quien se lleva mas aplausos del espectador.

El Método Marcelo Piñeyro

“Lo que he dicho no lo he pensado de verdad. Solo he interpretado un papel para ganar el juego” dice Carlos (Eduardo Noriega) en la cinta, quizás en “El método” (y en la, a veces sórdida, realidad laboral) de eso se trate todo, de interpretar un papel y de competir en un juego, donde quizás, en el fondo, no hay ganador posible.

Calificación: 10/10

Sobre el Autor: Luisa Ugueto (@elproyectordedo) comenzó a escribir sobre cine hace dos años en El Proyector,  su primer blog de cine. Es  Lic en Letras (Universidad Central de Venezuela), fue finalista del Concurso de Cuentos Sacven 2011 (Caracas-Venezuela). Melómana, cinéfila. Escribir es su pasión. Trabaja en cultivarla. Ha publicado recientemente en: Sacven Creativa,  Guayoyo en Letras, Correo Cultural, Revista Ojo (web), Letralia, Biblio Mula,  Panfleto Negro, Chicas que corren, El Site de Felipe Pirela, Revista Cine Studio 8.  La encuentras en Facebook aquí: http://on.fb.me/W8Qp98

Su Web: http://luisauguetoliendo.com/

¡Comparte!

Comentarios

  1. dice

    David, vi la película y la crítica que realiza Luisa Ugueto invita a concoerla si no se ha visionado antes o a volver a ella para captar esos detalles o esa mirada que aparecen en teste excelente artículo.
    Un abrazo y felicitaciones a su autora.

  2. dice

    Nunca estamos solos
    cuando sabemos
    que ocupamos
    un lugar, en el
    corazón del amigo.

    Quisiera que la belleza
    de esta tarde del miércoles,
    conquistará una sonrisa
    en la cornisa del viento
    para ti!!

    Un abrazo de violetas
    y un beso de poetas.

    Atte.
    María Del Carmen

  3. Fer dice

    Buenas:

    Ayer por la noche vi esta película. El tema me atraía y al ser una película de interpretaciones más aún. Son muy disfrutables, aunque no siempre sea lo que el cuerpo te pide.

    Cada película tiene su momento. A veces quieren entretenerte y sólo ves tiros y fx y otras veces quieres presenciar un trabajo interpretativo.

    El inicio es inmejorable, la forma en que los personajes se relacionan entre si durante las pruebas también, al mismo tiempo, que se va viendo cada matiz de la personalidad de cada uno. Ahora bien, no he leído la obra original, y creo que debería hacerlo, pues en esta película se ha vuelto a poner de manifiesto que cuando no sabemos que meter en una trama, creamos cosas ridículas.

    La película en si sería totalmente redonda, y lo digo bien claro, redonda, perfecta, sin mácula, si no fuera por las escenas del baño. Dónde un personaje, que ya se veía que era un capullo, recibe un corte de, hasta una escena después, fantástica Nimri, trastoca y hunde sin remedio todo lo currado hasta ese momento. Y es que la escena de sexo no viene a cuento. Pero nada en absoluto. ¡Ni siquiera ella usa ese episodio para tumbar a Fernando fuera de la prueba! ¡No lo hace! Es Carlos, el personaje de Noriega, quién sí aprovecha verle masturbándose para hundirlo. ¡Pero ella no! Quedando el personaje a la altura del betún.
    “El juego del macho ibérico no me pone”
    Siguiente escena:
    Macho ibérico follándose a la rubia.
    ¡En plena prueba laboral! ¡Oh sí! ¡Viene a cuento totalmente!
    Y para dejar claro que el tío es un cerdo, se limpia el semen de la mano con papel higiénico (¿no pudo usarlo antes para que cayera ya en el papel?) y se va del baño sin lavarse las manos.
    Para hacer qué, ¿la gracia con las camisas?

    Lo dicho, un trabajo IMPECABLE, hasta que les dio por meter eso a calzador. Ni era necesario ni está bien hecho y, la verdad, si en este país los directores quieren sexo ¡’que hagan películas porno! No usar el ICO (que lo pagamos todos) para hacer pseudopornografía.

    ¡Por esa mentalidad de los años 70 del destape es por lo que no voy al cine a ver cine español!

    Lástima de película.

    Un saludo.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>